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EL SISTEMA SOLIDARIO:

la moneda de cambio para una economía sostenida

más allá del capitalismo y el socialismo


En un día radiante de otoño de 1994, aquel álamo llamó mi atención. Estaba encendido por la luz del sol como si fuera una lámpara, y me hacía señas con sus hojas doradas en forma de monedas, al son de la brisa. Absorta en aquel escenario me imaginé toda aquella energía solar, siempre renovada, bailando a mi alrededor mientras encontraba su camino hacia el espacio, en forma de calor, y se almacenaba y distribuía por los océanos. Inspirada por la interacción que la energía ejercía sobre mí, comencé a idear el correspondiente flujo de dinero reflejado en todo aquel intercambio energético.

No quería que los valores personales destruyeran mi lógica, pero no puedo negar que muchas conclusiones racionales me contentaron y borraron de mi mente cualquier pensamiento de izquierdas o derechas. Las consecuencias aparecían, cada semana, cada día, a menudo gracias a amigos curiosos que me obligaban a entrar en detalles. Aun así, tuve que aferrarme al razonamiento deductivo, fuera de las premisas naturales, rechazando el hecho de que la política se mezclara con el sistema.

Durante el período de desarrollo de la idea, me di cuenta de que con mi curiosidad había llegado a tropezar no sólo con un sistema monetario, sino también con una economía totalmente nueva en potencia, en pro de la renovación de la ecología y la cultura.

Al principio me vi desconcertada por las limitaciones que conllevaba el utilizar meros trozos de papel como dinero, pero pronto me di cuenta de que se podría utilizar una “tarjeta inteligente” que se conectara a más de una cuenta corriente. La maquinaria necesaria para administrar estas tarjetas ya existía, sólo era cuestión de ajustarlas a nuestro proyecto para poder verlo en acción.

Cómo funciona el sistema


El solidario propuesto funciona mediante tarjetas electrónicas y escáneres; se entiende como un número electrónico que cada noche se recarga de dinero potencial, libre de cargos, y se acumula en las llamadas Cuentas Básicas de las personas y los Bienes Comunes de una región solidaria.

El solidario se convierte en dinero como tal en el momento en el que se usa; es entonces cuando entra en el mercado en forma de pago dentro de las llamadas Cuentas Comerciales de los vendedores. En estas cuentas, las sumas de dinero se ven reducidas al mismo ritmo que los ingresos básicos se ven aumentados en las Cuentas Básicas. Las siempre renovadas corrientes de solidarios estabilizan el nivel de los precios, ya que estos siempre siguen las variaciones de los productos vendidos. Esto es lo que hace del solidario un símbolo de valor real en cualquier momento.

El sector de los Bienes Comunes tiene sólo Cuentas Básicas para las compras comunes; las empresas tienen Cuentas Comerciales únicamente; y las personas privadas gozan de Cuentas Comerciales para realizar transacciones y recibir el sueldo por su trabajo si es que lo tienen, y Cuentas Básicas para percibir y ahorrar los ingresos básicos (los ingresos de estas cuentas son los únicos susceptibles de ser ahorrados). Las Cuentas Básicas funcionan solamente en una dirección, esto impide a los usuarios hacer ingresos o transferencias desde otras cuentas a las básicas. En las Cuentas Comerciales todas las sumas de dinero se ven reducidas en la misma proporción por toda la región solidaria, y esta reducción gradual se conoce como “disminución”. En este sistema el dinero que desaparece de las Cuentas Comerciales, se dirige a los ingresos básicos, igualmente distribuidos para todos los miembros de la región solidaria cada noche, y para sus Bienes Comunes. La necesidad de un ingreso básico destinado a estos bienes, se elige por votación, y en caso afirmativo, se fija la cantidad apropiada por consenso.

El solidario se puede utilizar entre los miembros de una ONG o cooperativa regional. Desde el momento en el que entra en una Cuenta Comercial de un vendedor, se mueve como pago por todo el mercado hasta que desaparece, y es reemplazado por un nuevo solidario, que en su momento ha sido aportado al mercado desde otra Cuenta Básica. Esto es lo que crea una corriente siempre renovada, que refleja continuamente los valores reales vendidos en un mercado lejos de las deudas.

Cuando la suma total de solidarios es la misma cada noche en el sector de Cuentas Comerciales de la comunidad solidaria, se produce una circulación constante. Pero si se da el caso de un desastre natural o algún otro cambio repentino del entorno real, la corriente puede ser reajustada mediante la regulación de la cantidad de dinero en los ingresos básicos y/o mediante el reajuste de la proporción de reducción en las Cuentas Comerciales.

Cuando algún usuario abandona el sistema, sus cuentas son anuladas y una parte proporcional se destina a los bienes comunes. Esto es para que el sistema permanezca en equilibrio. Puedes observar el cuadro con las corrientes económicas al final de este texto.

Intercambiando solidarios


La libertad necesaria para llevar a cabo intercambios sin riesgo de especulaciones, existe en el Sistema Solidario y se hace posible por medio de la administración de la Reserva de la Moneda, desde la cual se intercambian solidarios tanto con monedas extranjeras, como con las otras monedas dentro de la región. También entre los solidarios de distintas regiones solidarias se producen intercambios, siempre y cuando sus tasas sean distintas. Una de las ideas es que ecologistas, elegidos regionalmente, se hagan cargo de la administración del sistema e incluso de la Reserva de la Moneda; su responsabilidad sería la de salvaguardar el clima global a escala regional mediante sus funciones.

Gracias a la importación y a los viajes se produce un intercambio de solidarios desde las Cuentas Básicas, tanto privadas como públicas, siempre facilitado por el grupo de ecologistas encargados de manejar la Reserva de la Moneda, ya que su misión consiste en asegurar el equilibrio del mercado de la región bajo premisas de un comercio justo y ecológico.

Las monedas extranjeras entran en la Reserva de la Moneda mediante la exportación y el turismo, y se destinan a la importación, el turismo a la inversa y el pago de la deuda externa. Aquellos que visitan cualquier región solidaria, obtienen una Cuenta Básica limitada temporal para sus gastos durante el viaje, y una Cuenta Comercial para poder acceder a ese dinero.

Los ingresos de dinero en moneda extranjera destinados a las exportaciones van a parar a las cuentas comerciales de las empresas que exportan. Como no se puede almacenar en ellas por mucho tiempo, el dinero se utiliza para costear los gastos generados por la compañía, como son los salarios, las mejoras físicas y los dividendos, en caso de saldo sobrante en sus cuentas comerciales.

Los particulares pueden comprar y vender fuera de las fronteras de su región de este mismo modo; por su parte, también al sector de los Bienes Comunes se le permite importar (aunque no exportar) siempre que lo necesita. Este proceso lo rigen las cooperativas e iniciativas del mercado solidario. El sector de bienes comunes se entiende como todo aquello necesario para la sociedad y su seguridad, cualquier tipo de adquisición con este fin. Y es por ello que el capital de los Bienes Comunes puede incluso contribuir con ayudas internacionales, y aportar fondos destinados a tierras, riegos sanitarios, energía solar, o a cualquiera de las necesidades comunes establecidas como tal.

Consecuencias


Una innovación congruente como el Sistema Solidario cambiaría no sólo la economía, sino también el espíritu de la sociedad y la actitud de la gente por la vida. El mero hecho de poder librarnos de los intereses podría ser visto como una trivialidad, pero también como una puerta que se abriera a innumerables soluciones siempre positivas.

La gente que viviera del ingreso básico proveería al mercado del dinero que consumieran, mientras se tomaran un descanso o trabajaran idealmente; por otro lado, todos aquellos que trabajaran a cambio de salarios, llenarían las necesidades del primer grupo (es decir, producirían sus ingresos básicos) y entre tanto, sus ahorros se irían acumulando en sus respectivas Cuentas Básicas para poder cumplir sus sueños en un futuro. No obstante, probablemente la mayoría de la gente combinaría el uso de sus cuentas y variaría su modo de ahorro y consumo durante los distintos ciclos de la vida. La demanda sería el único incentivo para la producción, ya que no habría necesidad de proteger ninguna inversión obsoleta, tal y como los solidarios: dinero a tiempo limitado que no se puede ahorrar.

Bienes comunes sin impuestos


Los bienes comunes serían financiados por la parte decidida democráticamente del total del ingreso básico. El sector solidario de los Bienes Comunes es un modelo democráticamente fortalecido, de lo que son nuestros actuales gobiernos regionales y estatales, que manejan toda la provisión de “servicios proporcionados por el gobierno” como los ferrocarriles, las estaciones eléctricas, la iluminación de las calles, la recogida de basura y la organización de otros trabajos a larga escala que decida que formen parte del bien común.

Las cuentas básicas para los bienes comunes reemplazan de forma simple y orgánica todo lo que es nuestro sistema de impuestos; y la disminución (o reducción de dinero) en las Cuentas Comerciales, puede ser vista como un interés negativo que compensa el flujo diario de dinero que se recibe en las cuentas básicas de la gente y sus bienes comunes. Esta compensación del ingreso básico constituye un sistema económico neutro de interés cero.

El ingreso básico privado (el de los particulares) reemplaza a las actuales ayudas económicas tales como los subsidios alimenticios, las pensiones para los hijos y de otro tipo, lo seguros y los costes de administración, y también cubre los costes comunes de cooperación internacional.

El atractivo ahorro pasivo que se produce en las cuentas básicas promueve un estilo de vida decente y libremente elegido. Esto es exactamente lo que se necesita hoy día, cuando nuestro clima global y nuestra biosfera se ven amenazados por la sobreproducción para un sobre consumo en las partes más ricas del mundo.

Puesto que los bienes comunes son financiados por las siempre renovadas corrientes de dinero a tiempo limitado, el coste de los intereses y las transferencias desaparece, y por tanto también los de las compañías que ahora se centran en crear los precios para el consumidor. Incluso los intereses de los intereses sobre el dinero se disiparían, esos que hoy día los bancos cobran incansablemente, intereses que se añaden a otros tantos, en cada préstamo, una y otra vez... Este es el llamado “banco fraccionado”, causante de una explosiva deuda en expansión a través de los múltiples intereses sobre intereses. La liberación de la escasez que seguiría a ese proceso es algo que el Sistema Solidario es capaz de evitar.

Si el Sistema Solidario se introdujese en una región (y si se demostrara su eficacia como para ser extendido), podría reducir todos los costes de nuestra sociedad a mínimos, de acuerdo con los cálculos estadísticos llevados a cabo por el Despacho Central de Estudios Estadísticos Sueco. Además de ahorrarnos toda esta cantidad de recursos, habría una continua repartición del capital lo cual promovería una justa descentralización de ambos, capital y recursos .Aparte de la liberación de los costes e intereses, el sistema generaría máximos resultados bajo costes mínimos. Es lo que podríamos llamar un coste-eficiente, una “economía económica”.

Economía natural y congruente


Nuestro planeta necesita suelos, riesgos sanitarios, energía solar renovable, viento y olas. Pero proyectos de este tipo sólo pueden ser pagados mediante las corrientes renovadas de dinero totalmente libres de intereses. Este tipo de dinero es el que nos puede ayudar a ralentizar el sobre consumo en occidente por medio del ahorro pasivo de las Cuentas Básicas.

Los sueños son poderosos. No hay más que pararse a pensar en que el enorme mercado de dinero basado en la especulación, y que actualmente ocupa el 98 por ciento de todo el dinero del planeta, está construido sobre sueños. En el Sistema Solidario esos mismos sueños motivarían el ahorro sobre el ingreso básico que podría reducir rápidamente nuestro consumo a un nivel ecológico a nuestra elección.

La mala distribución y la deuda que va creando el sistema actual están construidas sobre un crecimiento económico compulsivo. Los intereses centrados en el coste del consumidor son sufragados por todos aquellos que cuentan con la menor cantidad de capital de todos; esto significa que la gente pobre y la naturaleza son los que pagan la factura. El permanecer con una actitud pasiva al respecto, no potencia más que una destrucción en auge de recursos no renovables y desastres humanos difíciles de imaginar. Alrededor de 24.000 personas mueren de hambre cada día, año tras año... Compara una cifra así con las 200.000 vidas que se llevó el Tsunami.

Mercado libre de trabajo


El ingreso básico marca la diferencia fundamental. El dinero gratis te proporciona toda la libertad para elegir entre trabajar o no, y en qué trabajar. Esto es algo totalmente opuesto a nuestro sistema actual, en el que sólo puedes sobrevivir si trabajas a cambio de dinero. Esto solamente significa que el Sistema Solidario rompe el clásico binomio entre trabajo y dinero.

Por otra parte, la seguridad que te proporciona un ingreso básico te da la libertad para rechazar el empleo destructivo. Si desempeñas un trabajo realmente necesario, que la gente generalmente se niega a realizar, entonces puedes reclamar un salario alto e incluso formar parte de los bienes comunes, si es que tu función se considera tan necesaria, como en los casos de la limpieza de clínicas infectadas o el desarme de tierras minadas. Esto haría un mercado libre/justo no sólo de trabajo sino también de bienes y servicios.

La reducción de dinero en las Cuentas Comerciales de las compañías promueve los pagos graduales por toda la economía solidaria. Todas las adquisiciones caras se pagan a plazos o mediante contratos de arrendamiento. Las casas se van pagando mientras son construidas, y los pisos se alquilan hasta que se terminan de pagar. Una gran diversidad de cooperativas sin ánimo de lucro se pone en marcha. Tanto las empresas como las personas abonan los costes de todo tipo gradualmente, siempre al mismo ritmo que se produce la reducción monetaria en sus Cuentas Comerciales.

Cuando una compañía no produce más ventas, se cierra sin caer en la bancarrota, porque no existen deudas en el sistema. Las nuevas demandas llenan las nuevas producciones que se ajustan aún más a nuestros deseos y necesidades, ya que no hay necesidad de proteger inversiones obsoletas. Tanto las empresas como los particulares pueden utilizar el excedente en sus cuentas para transferirlo a modo de regalo a otras personas; en forma de ayudas a ciertas organizaciones o a compañías centradas en producciones necesarias, mediante la compra de acciones. Esto haría un mercado de trabajo flexible, formado por redes bien cosidas de dinero y mercados a pequeña escala, libres de especulaciones económicas, solamente ajustados a la oferta y la demanda.

Los dividendos suponen un amortiguador en caso de excedente, ya que el dinero sobrante no se puede acumular en las Cuentas Comerciales debido a su “disminución” diaria. Así pues, estas devoluciones a los copropietarios por parte de la empresa, sólo pueden motivar a la gente a respaldar producciones realmente necesarias. La concentración de corrientes de dinero en las empresas se puede ver como los nervios que convergen a los órganos del cuerpo, que combinado con el ahorro pasivo tiende a invertir en proyectos naturalmente congruentes como la reducción del afán por la urbanización y la promoción de áreas de campo habitables y cultivadas.
La fricción intrínseca del sistema facilita la creación de redes bien cosidas a base de plazos y contratos de arrendamiento por toda la sociedad, promoviendo la producción a pequeña escala y trasportes de corto recorrido. Como consecuencia nos ahorramos recursos, el trabajo ilegal pasa a ser legal y existe una protección en contra de los crímenes económicos. Si se extendiera por todo el planeta, el Sistema Solidario supondría el final del hambre en el mundo y la liberación de la esclavitud que conocemos en nuestros días.

Hacerse rico


En el Sistema Solidario un salario alto es un salario a largo plazo. Este dinero ahorrado de una única manera, puede llegar a durar mucho tiempo una vez acabado el trabajo. En el momento de defunción del propietario de la cuenta, esta queda anulada y el dinero que hay en ella desaparece y se reparte justamente, no hay forma de heredar un único solidario como tal en este sistema.

La forma de ahorrar consiste en adquirir varias corrientes de dinero paralelamente, esto es mediante la obtención de ingresos por medio de varios trabajos a tiempo parcial, o completo. También es factible la inversión en empresas para poder ahorrar el ingreso básico para convertir tus sueños en realidad en un futuro. Hacerse rico es posible, pero no a costa de otros, ya que las corrientes renovadas de trabajadores solidarios, como respiros de aire o energía solar renovada, intercambian únicamente bienes y servicios.

Ahorrar solidarios supone salvar a la naturaleza, cuanto menos consumo haya, más cerca estaremos del cuidado real que nuestro entorno se merece, pero existe un peligro. El “hombre económico” puede construir una gran fortuna en su Cuenta Básica hasta que muera, pero si tan sólo hubiera sido más sabio en vida habría utilizado su tiempo mejor. Habría pasado más momentos con su familia y amigos, y habría dado y ayudado cuando le fue posible, su falta de calidad de vida habría podido servir como una señal para reencauzarse. La vida que esta persona acabara, debería servir de ejemplo a sus descendientes para aprovechar el momento más de lo que él quiso.

Introducir el sistema


El sistema puede introducirse como proyecto piloto en un pueblo o municipio en el que los impuestos ya no puedan cubrir las necesidades, probablemente debido a una población anciana. También se podría implantar en el área correspondiente, para estimular a una multitud de empresarios agrícolas que no cuenten con el capital necesario de nuestro sistema actual. Una vez preparado y antes de ser activado el sistema, debería existir un tiempo de preparación y formación destinado a la población y un período de descanso antes de ponerse en marcha definitivamente.

El sistema puede ser introducido paralelamente a cualquier otro sistema económico, ya que no existe especulación en el cambio con otras monedas ni con solidarios a otros valores que provengan de otras regiones solidarias.

El software, los microchips, las tarjetas y escáneres deben estar diseñados para la prueba. Para introducir el sistema en el Tercer Mundo, el problema de la electricidad debería ser solventado mediante ayudas internacionales de tipo tecnológico, como la instalación de plantas solares en los desiertos. Todo esto es posible ya que el sistema solidario no genera deudas.

Contexto


Los actuales créditos de dinero cargados de intereses se construyen sobre una mala distribución, que nos lleva directos al sufrimiento, el miedo, la avaricia y el antagonismo repartidos por todo el mundo, y genera continuamente perdedores hasta que las condiciones de vida en la tierra desaparecen. Este sistema no puede durar de ninguna de las maneras, porque en sí mismo contradice las leyes físicas; su golpe final, el que acabará con él, está construido dentro del sistema.

Actualmente, la cantidad de dinero virtual oscila en torno al 90 y el 98 por ciento de todo el dinero que hay en la Tierra; entra en el mercado como deuda en contra de los intereses y se emite por todo el mundo a un ritmo explosivo, para pagar otra deuda global parecida. Este es el modo de posponer continuamente el colapso de nuestro sistema financiero, incrementado el “crecimiento económico” y obteniendo por producto una amenaza global de los ecosistemas y sobre la misma humanidad.

Y como no encontramos ninguna alternativa, seguimos con la carrera por el crecimiento económico, hacer cualquier cosa para pararlo es una opción demasiado arriesgada. Podríamos terminar a manos de un Gobierno Mundial, y tan solo pensarlo me horroriza ya que aunque los primero líderes fueran sabios y justos, eso no significaría que sus sucesores también lo fueran, de hecho la historia nos muestra que incluso los más concienciados se vuelven ciegos y desarrollan una auténtica avaricia por el poder. Los adictos al poder pierden sus conciencias y algunos incluso se vuelven bestias egoístas... el poder es como una droga.

Otra pesadilla es imaginar que las naciones con economías colapsadas que iniciaran juntas sus propias economías simples e independientes, basadas en el intercambio justo, sufrieran consecuencias militares por la amenaza que pudieran evocar. Es por ello que los nuevos sistemas económicos deben favorecer el desarrollo de otros grupos que lo necesiten.

Todo lo que se pueda considerar dinero, es dinero; es lo que se entiende como una construcción o idea mental basada en el consenso, que funciona para bien o para mal dependiendo de la manera en la que éste esté emitido. Y en lugar de hacer ver a la gente la idea desastrosa sobre la que está construida el dinero actualmente, seguimos utilizando ese dinero sucio en un juego global que nos aleja más de la vida familiar, tan solo porque seguimos con la construcción de una deuda que nunca podremos pagar. Los más sumergidos dentro de esta vorágine, no quieren comprender ni el origen ni las consecuencias de nuestra deuda mundial en crecimiento y la consiguiente carrera de crecimiento económico.

Pero aún hay esperanzas. Si juntamos la inteligencia sensible con la intuición, el conocimiento y la lógica nos podrían ayudar a abrir el camino hacia las economías futuras del hogar, que nos proporcionarían espacio para regenerar la cultura y un espíritu generoso en la sociedad. Pero todo esto precisa de un cambio mental, que aunque no supondría directamente la causa o el resultado de una reforma económica, si implicaría un proceso espontáneo en el que las influencias mutuas cooperaran en un desarrollo social y personal al mismo tiempo.

¡Imagina la cadena de experiencias que seguirían a un debate abierto acerca de la naturaleza del dinero! Toda esta cadena de introspecciones podría empezar de muy distintas maneras, incluso involuntariamente, que es como ocurrió en Gotland (isla sueca situada en el Mar Báltico), cuando era pobre, hace ya mucho tiempo. Los habitantes en Gotland intercambiaban bienes y servicios sin que otro tipo de elementos mediáticos como el dinero, tomaran parte. A menudo negociaban en torno al pago, y este podía comprender hasta algunas horas de trabajo en la cosecha del dueño. En cierta ocasión una granjera me contó una historia que ocurrió en Gotland:

Había en la isla una gasolinera que había dejado de funcionar, y como no se había colocado ninguna señal indicándolo, los usuarios depositaban su dinero, recogían el recibo, pero no obtenían gasolina a cambio. Obviamente, reclamaron, y los dueños les dijeron que si guardaban los recibos, recuperarían su gasolina en el futuro, cuando la gasolinera se reparase. Así es como dichos recibos, estuvieron funcionando como medio de pago durante mucho tiempo en la isla, incluso después de que arreglaran la gasolinera.

Me gustó esta historia basada en un hecho real, y le informé a la granjera de que lo que habían estado utilizando era una moneda propia. Al principio protestó firmemente, y después calló y contestó: “Sí, utilizamos aquellos recibos, pero aquello no era dinero falso”; entonces le pregunté por la diferencia y ella concluyó que esta residía en la seguridad de que en aquellos recibos existía una cantidad de gasolina, y no supo decirme cuál era la fiabilidad que aportaba el dinero del banco. Al final nos pusimos de acuerdo en que el dinero era tanto una cuestión de fe, como de vida o muerte.

La corriente solidaria en una región




Las compañías sólo tienen cuentas comerciales; los bienes comunes sólo cuentas básicas; y las personas privadas tienen una de cada, desde que nacen hasta que mueren.


1. La reducción gradual de dinero que tiene lugar en el mercado se compensa normalmente por el correspondiente flujo de ingreso básico, equitativamente distribuido cada noche, a cada usuario y sus bienes comunes de acuerdo con los resultados de las votaciones. Alteraciones en el índice de reducción en las cuentas comerciales, serán causa justificada en caso de algún cambio ecológico o demográfico, como es un desastre natural.

2. Intercambios con monedas extranjeras por medio de las importaciones y los viajes.

3. Intercambio con monedas extranjeras por medio de las exportaciones y el turismo.

Åsa Brandberg

Acerca de mí

Nací en 1940. Aprendí a dar mis primeros pasos en una familia de nueve miembros en la que se incluían cuatro adolescentes acogidos por mis padres, que me procuraron el conocimiento necesario para más tarde poder trabajar de consejera para familias de acogida. Tras estudiar Psicología y Educación Waldorf y trabajar con adolescentes con problemas de autismo, me encontré un día con tres hijos en edad escolar. Inspirada por mis propios problemas con el dinero y las ideas de Rudolf Steiner y otros, estudié el fenómeno del dinero durante las décadas de los setenta y ochenta. En cierta ocasión tropecé con una asociación noruega de fabricantes, vendedores y consumidores y trabajé para ella. Más tarde creé mi propio negocio en Suecia, una tienda de tejidos de importación. Actualmente soy voluntaria en ciertas ONG’s centradas en la regeneración ecológica y social.

¿Puedes producir el software para el sistema?

¿Tienes algún comentario o pregunta acerca del sistema?

Manda un e-mail a nypeng@hotmail.com

Saludos afectuosos,
Åsa

Thank you Lourdes Hernandez for your kind initiative to translate the text!

Created by: elsa last modification: Sunday 03 December, 2006 [18:29:56 UTC] by asa


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